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Endocrinología, Glándula Pineal y Melatonina

ArtículosPosted by Asociación Leonesa Contra Ondas Electromagnéticas Fri, February 20, 2015 00:45:16
Artículo publicado en ABC

Endocrinologia Glándula pineal

Dicen los especialistas que la glándula pineal lleva la batuta en el gran concierto endocrino. En su faceta más misteriosa, es vestigio de un «tercer ojo» reducido por la evolución al lugar que ocupa ahora en la especie humana Situada en el centro geométrico encéfalo, su principal función es fabricar melatonina, hormona que regula en nuestro organismo el ritmo sueño-vigilia. La melatonina es todavía una gran desconocida. En una investigación española publicada en «Hormone Research» demostró frenar tumores de hipófisis en ratas. Pero aunque esto supone un paso muy importante, habrá de transcurrir mucho tiempo antes de ver su aplicación en seres humanos.

Antiguamente se llamaba «konarium», que significa piñón en griego, precisamente porque la glándula pineal, alojada en el centro geométrico del encéfalo, tiene el tamaño y la forma de un piñón. «Durante un tiempo se pensó que era un órgano vestigial que no servia para nada, pero ahora sabemos que desempeña muchas funciones. La principal, ajustar al entorno que nos rodea nuestra temperatura corporal, la frecuencia cardiaca, la secreción de hormonas... Entre éstas, la melatonina, que es la encargada de informar a todo el organismo de la situación exterior», explica el profesor Julio Tresguerres, catedrático de Fisiología y Endocrinología Experimental de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense.

«La glándula pineal es el centro del reloj biológico que pone en hora el ritmo circadiano de sueño-vigilia, día-noche. Sólo secreta la melatonina en la oscuridad, por la noche (con un "pico" hacia las dos de la mañana), y deja de hacerlo cuando hay luz; es nuestro sincronizador externo», añade el profesor José Luis Bardasano, director del Departamento de Especialidades Médicas de la Universidad de Alcalá de Henares. Por eso se produce el jet-lag», propio de los vuelos transoceánicos: debido al desfase horario, nos «saltamos» un periodo de oscuridad, deja de producirse melatonina y el cuerpo queda sin regulador, alterándose la fatiga y el sueño.

«Al ser una señal fisiológica para dormir, resulta un arma para recobrar fuerzas y producir otras hormonas, como la del crecimiento, así como para sintetizar proteínas, producir menos grasas y estimular el sistema inmunitario», explica el profesor Tresguerres. «Precisamente, a las personas mayores les cuesta más dormir porque la producción de melatonina decae con la edad y llegan menos señales a los tejidos»

El misterio de la melatonina.

La melatonina es un producto natural que se encuentra en diversas plantas y resulta un antioxidante muy eficaz, es decir que combate los radicales libres, principales enemigos de la salud celular. Pero todavía no se conoce demasiado sobre la forma de aplicar sus virtudes ni sus posibles inconvenientes. A modo de ejemplo para ilustrar el «poder» de esta hormona, cuenta el profesor Tresguerres que «el ácido glutamínico, a una dosis letal 50 (es decir que mata al 50 por ciento de las ratas a las que se les administra), excita tanto al sistema nervioso que mata al animal. Pero si le administramos melatonina, a la rata no le pasa nada».

Entonces, ¿podria resultar un medicamento preventivo? «No esta aceptado por los organismos sanitarios -responde este catedrático-. Es una sustancia natural, y por tanto, no patentable. Con lo que cuesta poner un fármaco en el mercado, si no se pueden cobrar derechos de patente los laboratorios no tienen garantías de recuperar la inversión». En su opinión, la melatonina se podría utilizar contra enfermedades que surgen de una situación de oxidación.

Hace años que en Estados Unidos levanta pasiones, desde que se la anunció como garante de la eterna juventud; de hecho se vende a discreción y sin ningún control (también contra el jet lag). «Todavía hay que demostrar si es un agente antienvejecimiento», objeta el investigador Óscar Fornas, biólogo del Servicio de Hemoterapia y Hemostasia del Instituto de Investigaciones biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps), del Hospital Clínico de Barcelona. «Es cierto que la melatonina es un potente captador de radicales libres. El problema es que no conocemos a fondo sus contras, qué ocurre si se produce en exceso. Si el cuerpo sintetiza a diario una cantidad determinada de melatonina, ¿qué ocurriría si a ello se sumara otra cantidad por ingesta? Probablemente, se alterarían los ritmos del cuerpo, incluso podrian producirse alteraciones del sueño y la fatiga, con lo que podría tener efectos psicológicos de alteración de la personalidad».

Otra de las funciones no del todo demostradas es su comportamiento como agente antitumoral. Hasta ahora, en estudios “in vitro” se ha visto que inhibe algunas líneas tumorales, como el cáncer de mama y el melanoma, señala Fornas. Este biólogo ha participado en un trabajo realizado por investigadores españoles del Hospital San Pablo, de Barcelona, y la Universidad Autónoma de esta capital. E1 estudio, dirigido por la doctora Susana Webb, del Servicio de Endocrinología del San Pablo, ha sido publicado recientemente por la revista suizo especializada «Hormona Research».

Esta investigación se realizó con ratas en las que se desarrollaron tumores en la hipófisis, otra importante glándula que segrega hormonas reguladoras, a su vez, de otras glándulas del organismo (ovarios, mama, tiroides...). <<Lá melatonina demostró tener efectos sobre la proliferación de esos tumores, los frenaba en modelos experimentales de rata». La explicación es que <<la melatonina inhibe la expresión de los oncogenes c-myc y c-jun, que regulan otros genes responsables del crecimiento celular. Además, aumenta la expresión del gen p53, supresor de los tumores, con lo que se frena el crecimiento de éstos». Sin embargo, <<debe quedar claro que, aunque esta investigación supone un paso muy importante, habrá de transcurrir mucho tiempo antes de ver su aplicación en seres humanos - dvierte Fornas-. Primero tenemos que conocer bien los mecanismos de acción de la melatonina sobre estos genes».

Polifemo y otras leyendas

EI profesor José Luis Bardasano, director del Departamento de Especialidades Médicas de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), realizó su tesis doctoral sobre la glándula pineal y acumula curiosidades sobre este órgano tan peculiar. «Lo del tercer ojo es por algo: porque se trataba, en efecto, de un ojo que la evolución ha transformado en una glándula. En los fósiles de reptil podemos observar una fosa enorme en el cráneo y, como ojo, todavía se puede apreciar en las lagartijas: en la parte superior de la cabeza, con una lupa, se ve un pequeño punto negro La rana también cuenta con ello en una zona despigmentada de su cabeza; se llama órgano frontal y con él, incluso, discriminan el espectro de radiación en el infrarrojo, es decir que de noche ven como si fuera de día. Lo que ocurre es que no es un ojo con párpado, pero en los reptiles tiene su retina, cristalino, humor vítreo... Comparándolo con una cámara fotográfica, es como un gran angular, también llamado "ojo de pez": aunque es muy pequeño, ven todo a su alrededor perfectamente». En los animales superiores, queda reconvertido en una glándula de secreción interna. «Las aves, por ejemplo, todavía tienen en él capacidad fotorreceptora y discriminan intensidades lumínicas» ¿Qué queda de todo ello en los seres humanos? «Por ella percibimos la luz responde el profesor Bardasano-. La retina envía los impulsos nerviosos al ganglio cervical superior, y de aquí, por los nervios konarios, llega hasta la glándula pineal».

En su faceta más misteriosa, desde antiguo se le han asignado al tercer ojo poderes sobrenaturales: en muchas civilizaciones arcaicas se le ligaba a la sabiduría y a la telepatita, y la filosofía tántrica (India) le atribula la visión supranormal.

«Toda leyenda tiene un punto de verdad. ¿Existieron los cíclopes de los que nos habla la mitologia? -se pregunta Bardasano-. Seguramente si, porque todavía hoy nacen niños cíclopes, aunque suelen morir al poco tiempo». Los ciclopes como Polifemo, con quien Ulises probó una vez más su astucia, son figuras comunes en las tradiciones populares. En España, el ojanco u ojáncano, un ser con un solo ojo en la frente que vivía en los bosques y quemaba los pastos, ocupa un lugar preeminente en las antiguas leyendas cántabras.